Conocimientos y habilidades. Por lo general, los empresarios
o contratistas emplean a los egresados basándose en una evaluación informal de
sus conocimientos, habilidades y valores. Suelen visitar las universidades para
entrevistar a los alumnos que están por graduarse, asumiendo que éstos poseen
un alto nivel de comprensión en su campo de conocimiento, que son competentes
en las habilidades que se relacionan con éste y que son confiables. Sin
embargo, las instituciones educativas suelen omitir o desconocer que las
habilidades necesarias en el campo del trabajo van mucho más allá de las capacidades
específicas que se asocian al conocimiento de la disciplina. Esto conduce a que
gran cantidad de egresados universitarios fracasen en su trabajo profesional y
ocasiona cuantiosas pérdidas a las organizaciones laborales, problemas que las
empresas desean evitarse en el futuro. Valores. Las investigaciones han
revelado que la honestidad está directamente correlacionada con otros valores
conectados con la ética en el trabajo; sin embargo, con frecuencia, las
instituciones a nivel superior no toman en cuenta que los alumnos deben
formarse en valores, y menos aún que ciertas actitudes no sólo deben ser
consideradas, sino también evaluadas formalmente con objeto de que los egresados
funcionen de manera óptima. En últimas fechas las corporaciones están aplicando
ya unos tests que miden algunas actitudes de los presuntos empleados.
viernes, 9 de agosto de 2013
Privatizacion de los Sistemas Educacionales.
Lo que se puede esperar en todos los casos, más que la
privatización o la publicitación total de los sistemas educacionales, son
formas de convergencia, que pueden darse simultáneamente a la diferenciación de
funciones entre instituciones. Instituciones públicas seguirán incorporando
elementos de la cultura gerencial, en los procedimientos administrativos, en la
búsqueda de recursos propios, y en la disputa por alumnos; mientras que
instituciones privadas que tengan condiciones disputarán también los recursos
gubernamentales, como subsidios, crédito educativo o financiamiento a la
investigación. Esto ya pasa en gran parte en los Estados Unidos, adonde pocas
personas se dan cuenta que Harvard o Columbia son instituciones privadas, pero
Berkeley o Ann Arbor son públicas. Esta convergencia entre las dos culturas, la
académica y la empresarial, tal vez sea lo mejor que se pueda esperar de las
presiones que hoy parecen irresistibles para poner las universidades bajo la
lógica exclusiva de las empresas económicas. des refuerzan los valores de los
estudiantes en varios aspectos positivos (Astin, 1993).
Un valor es un principio abstracto y generalizado del
comportamiento que provee normas para juzgar algunas acciones y metas
específicas, hacia las cuales los miembros de un grupo sienten un fuerte compromiso
emocional” (Astin, 1993). Los valores son el contexto en el que las habilidades
y la aplicación de los conocimientos se basan.
Saber optar por algo valioso, según señala el
“Análisis sobre las habilidades para una educación permanente”,5 es fruto: del
“pensamiento crítico”. Al proponer que los estudiantes construyan competencias,
en ningún momento significa que deban abandonar sus valores, por lo contrario,
es muy importante que desarrollen su pensamiento crítico, como un puntal para
el crecimiento en valores. Por ejemplo, en el tiempo que los estudiantes
ingresan al campo laboral, suelen fluctuar entre pertenecer a un equipo cuyos
miembros le simpaticen o en aceptar cualquier tipo de trabajo sin que importe
su integridad y honestidad, esto sucede cuando no se desarrolló su pensamiento
crítico.
Un estudio que examina los factores de éxito de los
egresados de instituciones a nivel superior en Canadá encuentra seis valores
fundamentales que se relacionan con la educación (Evers y Ohara, 1995): Seis
valores fundamentales en instituciones a nivel superior en Canadá:
• Actitudes morales y éticas.
• Gusto por aprender a aprender/ aprender permanentemente.
• Ciudadanía comprometida.
• Respeto y tolerancia hacia los otros.
• Educación liberal.
• Conciencia ambiental.
Competencias básicas o genéricas Para enfatizar la
formación de los estudiantes en estos valores, en 1998/99 la Universidad de Guelph,
en Canadá, decretó las siguientes competencias como base de su educación; puede
observarse que son una convergencia entre las habilidades, los conocimientos y
los valores.
CompetenciasComunicación:
• Leer y escribir a nivel universitario diferentes
textos impresos y electrónicos.
• Manejo de recursos y de tareas (de función y
relación):
• Desarrollar diversas tareas que impliquen
percepciones y valoraciones éticas.
• Trabajar en diferentes tareas que impliquen
conocimientos matemáticos a nivel universitario, análisis y resolución de
problemas.
• Desarrollar diversas tareas que impliquen una toma
de conciencia del desarrollo histórico.
• Desarrollar diversas tareas que impliquen una
comprensión global.
• Desarrollar diversas tareas que impliquen la
comprensión de diferentes modelos de investigación.
• Desarrollar diversas tareas que impliquen
percepciones y valoraciones estéticas.
De liderazgo:
• Movilizar innovaciones y cambios.
• Autogestión (integrar conocimientos):
• Desarrollar diversas tareas que impliquen una
madurez en la conducta y se relacionen con los valores éticos.
• Desarrollar diversas tareas que impliquen una
profundidad y amplitud en la comprensión.
• Desarrollar diversas tareas que impliquen una
independencia del pensamiento.
• Desarrollar diversas tareas que impliquen que el
alumno ha aprendido a aprender.
Ultimo Factor el Crecimiento de la Educacion Superior Privada.
Un otro factor muy importante, en esta transformación,
fue el gran crecimiento de la educación superior privada en todos los países de
América Latina. Existen aquí dos situaciones distintas. En algunos países, como
Chile o Brasil, el sector público se ha mantenido más cerrado, seleccionando
mejor sus estudiantes y tratando de dar mejores condiciones de trabajo a sus
profesores. En estos casos, el sector privado creció para ofrecer una educación
más simplificada y barata a los que no logran entrar en las universidades
públicas. Hoy día en Brasil cerca del 65% de los estudiantes de nivel superior
están en instituciones privadas, y la proporción es también muy alta en Chile,
Colombia y otras partes. La otra situación es la de los países en que las
universidades públicas se abrieron para la educación superior de masas, y no
consiguieron mantener sus padrones de calidad en la formación profesional. En
estos casos, el sector privado surgió para ofrecer educación técnica o
profesional de calidad, atendiendo a los hijos de las clases más altas, a
costos financieros altos. En los dos casos el comportamiento de las escuelas
privadas es típicamente empresarial, aun cuando, como en Brasil, ellas sean
formalmente instituciones educacionales sin fines de lucro. El comportamiento
empresarial está presente no solamente en las ganancias privadas de los dueños
o dirigentes de las instituciones, que pueden o no existir, sino principalmente
en la búsqueda sistemática de ofrecer al mercado "mercancías" que
sean aceptadas por el público, sea por su bajo costo y facilidad de acceso, en
la primera situación, s eapor su calidad diferenciada, en la segunda. Esto se
hace de muchas maneras, que van desde la publicidad cada vez mas agresiva de
las universidades en los medios de comunicación de masas y de investigaciones
de mercado, hasta el diseño de cursos o la venta de servicios que sean de
interés del público que puede pagar.
Finalmente, la lógica económica está siendo
introducida en los sistemas universitarios en todo el mundo por los mecanismos
de evaluación establecidos por los gobiernos y ministerios de educación, en su
esfuerzo de tornar la asignación de recursos para las instituciones de
educación superior más racional y transparente. Estas evaluaciones combinan,
típicamente, dos elementos. Por una parte, son desarrollados sistemas de
indicadores cuantitativos de performance (del número de papers publicados al
número de alumnos por profesor); y por otra, son creados mecanismos de
evaluación cualitativa externa, que tratan de añadir una dimensión cualitativa
a los resultados brutos de los indicadores numéricos. Estes mecanismos de
evaluación ponen a las universidades en un mercado competitivo por resultados,
eficiencia y reconocimiento, a los cuales están asociados recursos que vienen
de los fondos públicos, y llevan a la introducción de mecanismos de gestión de
tipo empresarial en la dirección de las universidades. Cuáles son los efectos
de este proceso que estamos describiendo? Esta es una cuestión muy
controvertida, para la cual no hay una respuesta simple. Hay dos puntos
importantes a considerar aquí, la cuestión de los efectos de la introducción de
la lógica empresarial en las universidades públicas o comunitarias, y la del
"mix" adecuado entre en sector público y el privado en determinado
país.
En relación al primer punto, en el contexto europeo, y
sobretodo en Inglaterra, la introducción de la lógica empresarial en el sistema
universitario se hizo de manera muy impositiva en el período de Margareth
Tatcher, y provocó grandes reacciones en el medio académico. Es posible que el
resultado haya sido el aumento de la eficiencia de las universidades en el uso
de los recursos públicos, pero se creó también un clima de gran desaliento y
frustración entre el establishment científico y académico inglés, que en muchos
casos llevó a la migración da talentos hacia los Estados Unidos o otros países,
y a un desprestigio creciente de la profesión académica. En Holanda, la
transición se hizo aparentemente de manera menos traumática, con las
universidades mismas creando sus formas de control y evaluación, y los
resultados parecen bastante positivos. En América Latina, la introducción de
formas gerenciales más modernas, sistemas de evaluación externos y preocupación
con las necesidades de los clientes es percibida por muchas personas, adentro y
afuera de las universidades, como elementos indispensables para libertar las
universidades del poder de las nuevas "corporaciones" universitarias
(organizaciones y sindicatos de estudiantes, empleados y profesores) y de la
paralización provocada por los mecanismos tradicionales de decisión colegiada.
Por otra parte, hay el recelo de que la introducción de criterios empresariales
termine por eliminar lo que queda de la investigación básica y del
"ethos" profesional y académico en las instituciones
educacionales. El último punto, del
"mix" apropiado entre la educación superior pública o privada, tiene
su respuesta condicionada por la situación histórica de cada país. Es difícil
creer que los países de América Latina, de la misma manera que los países
desarrollados, aumenten de forma significativa la proporción de recursos
públicos que están dispuestos a dar a las universidades. Países adonde el
sector público es dominante pueden esperar un aumento progresivo, pero no
dramático, del sector privado; países adonde el sector privado ya es dominante
difícilmente volverán a la situación anterior.
Tercer Factor el Contenido de la misma Actividad Universitaria.
Un tercer factor en la aproximación entre las
universidades y las empresas económicas tiene que ver con el contenido mismo de
la actividad universitaria, tanto en relación a la formación profesional cuanto
en relación a las actividades de investigación. En la tradición europea, la
oposición entre universidad y empresas económicas era congruente,
históricamente, con los profesionales que las universidades formaban. Los
productos típicos de las universidades tradicionales eran los clérigos,
profesores de nivel secundario, empleados públicos o "profesionales
liberales", que típicamente se presentan a la sociedad como prestadores de
servicios que no tienen precio, aunque merezcan, naturalmente, sus
"honorarios". En Inglaterra, los términos "clergy" y
"clerk" son históricamente asociados a la noción de
"scholarship", trabajo académico, sacerdocio religioso y actividad
gubernamental burocrática. En Francia, las Grandes Écoles, que son la cumbre
del sistema universitario, se dedican a la formación de cuadros para el Estado;
y la asociación histórica entre la Universidad alemana y el Estado es muy
conocida, sobretodo a través de la obra reciente de Fritz Ringer. Los burgueses
no mandaban sus hijos a las universidades inglesas, y en toda Europa, excepto
en la tradición francesa, las escuelas de ingeniería no pertenecían a las
universidades.
La realidad hoy es totalmente distinta. Los cursos de
administración, economía y negocios están entre los más procurados por los
estudiantes, y mismo las carreras tradicionales, como el Derecho o la Medicina,
están perdiendo sus características de "profesión liberal" afuera del
mercado, y se comercializando como todas las demás. Las universidades no pueden
pretender educar a sus estudiantes en estas materias si sus propios profesores
viven aislados en su interior, y no tienen experiencia práctica del mercado.
Existen muchas maneras distintas de atender a esta demanda: buscar profesores
con experiencia práctica en el mundo empresarial. permitir o estimular a que
los profesores trabajen en empresas, y complementen sus rentas por este
trabajo. organizar cursos especiales para empleados o dirigentes del sector
privado, dando a estes cursos un trato empresarial distinto de lo de la cultura
administrativa tradicional de las universidades. De esta manera, la cultura
universitaria se aproxima de la cultura de las organizaciones económicas, y
esto tiene, sin duda, reflejos en la organización interna misma de las
instituciones.
Algo semejante pasa con la investigación científica.
América Latina ha desarrollado algo del "ethos" científico europeo y
sobretodo norteamericano, en que el profesor es también un investigador, y su
trabajo de investigación tiene que ver sobretodo con su carrera académica, y no
con los resultados o aplicaciones prácticas de lo que produce. En los países
desarrollados, este sistema fue posible porque, al lado de las universidades,
había un sector privado con fuerte tradición tecnológica propia; y también por
que, sobre todo a partir de la segunda guerra mundial, había un gran establishment
de investigación militar que financiaba proyectos de gran costo y larga
duración, que incluía una parte significativa de la llamada "investigación
básica". La investigación universitaria era entonces una parte de un
conjunto mucho más amplio, que coexistía y cooperaba a pesar de trabajar. a
partir de premisas e ideologías muy distintas, y muchas veces en oposición. El
fin de la guerra fría, combinado con el aumento del valor comercial de los
componentes tecnológicos en los productos industriales, entre otros factores,
llevó a que se esté cambiando drásticamente esta manera tradicional de hacer
ciencia en las universidades. La investigación básica de larga duración pierde
legitimidad y fuentes de financiación, y las universidades pasan a buscar formas
de colaboración con sectores empresariales, o con sectores gubernamentales
orientados hacia resultados prácticos concretos, como forma de mantener activos
sus departamentos de investigación, y dar contenido práctico a la formación de
sus alumnos. La investigación académica, por lo tanto, también asume
características de acción económica, tanto del punto de vista de los contenidos
de las investigaciones, cuando de los tipos de acuerdos y contratos que se
hacen entre las universidades y las empresas o agencias gubernamentales.
Segundo Factor de Presion.
El segundo factor de presión sobre las universidades
asociadas que se aproximaran al modelo de las empresas económicas fue la
cuestión del gerenciamiento interno de sus actividades. Mientras que en los
Estados Unidos existe una clara separación entre el sector académico y la
estructura administrativa de las universidades, esto no pasa en América Latina,
que sigue, aquí también, la tradición europea. La administración de las
universidades tradicionales se limitaba a definir los contenidos de los cursos
y programas, los mecanismos de admisión de los estudiantes, y gerenciar las
cuestiones de contratación o promoción de profesores. Esto era hecho por los
propios profesores, a través de sistemas de deliberación colectiva que
simbolizaban lo que se entendía por autonomía universitaria. A parir del
Movimiento de la Reforma de Córdoba estas oligarquías de profesores pasaron a
tener también la participación de estudiantes, egresados, y, más recientemente
en algunos países, representantes de los empleados administrativos y técnicos.
Los puestos de dirección - rectores, directores, jefes de departamentos o
institutos - siguen siendo llenados por profesores de prestigio, que reducen
sus actividades académicas para atender a las necesidades de administración, o
terminan por especializarse en administración y política universitaria, y ya no
vuelven más a sus actividades académicas anteriores.
Primer Factor Limitacion Presupuestaria
El factor más evidente en esta transformación es la
limitación presupuestaria de los gobiernos, ante la demanda creciente de costos
de los sistemas de educación superior. En el pasado, cuando la educación
superior no atendía sino a cinco o menos por ciento de la población, era posible
suponer que los recursos para la educación superior seguirían siempre
existiendo, y que las universidades podrían continuar a no preocuparse con la
eficiencia de su trabajo o con la recuperación de costos de sus operaciones
Para expresar los propósitos educativos, según recomienda The Concepts and
Methods of the Competency Outcomes and Performance Assessment,4 es preferible
utilizar, en vez del vocablo tradicional “objetivos”, el término más actual
“resultados”, porque define con mayor claridad las metas del aprendizaje y las
prácticas básicas y avanzadas de la disciplina. El término objetivo implica
intención y el término competencia implica resultado. “Resultados” son los
frutos que se obtienen, el final del producto, el foco de todas las actividades
relacionadas; requieren que se hayan construido competencias y desarrollado las
habilidades que les conciernen, además de que el estudiante se haya
comprometido y hecho competente en las habilidades que utilizará en su práctica
profesional. El término objetivos tradicionalmente ha sido utilizado como un
enfoque a los modos del aprendizaje y a la orientación del estudiante para que
aprenda contenidos. Así, por lo común, el vocablo no refleja las habilidades
relacionadas con la práctica ni tampoco muestra el desempeño para cuya
ejecución fue necesario que el alumno aprendiera los contenidos (Lenburg et
al., 1995).
Participacion de las Universidades y Empresas en el Sistema.
Hay mucho que decir en favor de este sistema, que
garantiza la participación de los diferentes segmentos de las universidades en
la administración de sus instituciones, y da a los puestos dirigentes la
legitimidad asociada a las carreras, en general distinguidas, de sus titulares.
Sin embargo, hay también grandes problemas, que se han tornado más serios en
los últimos años. Por su naturaleza, estos sistemas basados en jerarquías
complejas de consejos deliberativos son poco eficientes para administrar
instituciones con la complejidad que es típica de las universidades modernas.
Las decisiones son lentas, las personas en puestos de decisión no tienen
formación administrativa, y los administradores no tienen legitimidad para
tomar decisiones. Estos sistemas se hacen especialmente problemáticos cuando es
necesario aumentar la eficiencia, reducir costos y buscar recursos externos más
allá de los presupuestos regulares de las universidades. No es difícil entender
por qué. Reducir costos significa perjudicar a alguien, de la misma manera que
buscar recursos adicionales significa privilegiar a los que tienen más
capacidad de conseguirlos; en los dos casos, son comportamientos de difícil
aceptación en instituciones gobernadas por colegiados adonde todos los
intereses están igualmente representados. Los problemas con este tipo de
gestión colegiada se tornan aún más serios cuando la participación de
estudiantes, empleados y profesores de baja jerarquía académica termina por
hacer con que los valores universitarios sean abandonados en favor de una
lógica de intereses de grupo de corto plazo. Por todas estas razones, hay
argumentos fuertes en el sentido de que las universidades latinoamericanas
debiesen adoptar estructuras administrativas de tipo gerencial, semejantes a
las de las empresas, y también la práctica de buscar sus ejecutivos en otras instituciones
o empresas, y no más entre sus propios miembros. Un cambio como este no podría
hacerse sin una alteración profunda de la lógica política e institucional de
las universidades, ya que implicaría en una transición efectiva de poder. En
los Estados Unidos, las administraciones universitarias responden a cuerpos
externos a las instituciones (boards of regents, boards of trustees, o
estructuras semejantes), que no existen en el caso de América Latina, ni mismo
en las instituciones privadas.
Las Universidades toman en cuenta lo siguiente.
Toman en cuenta: el diseño de la
enseñanza-aprendizaje; las competencias que se van a construir; las disciplinas
como marco de referencia del aprendizaje; las habilidades a desarrollar; la
promoción de actitudes relacionadas con los valores y con las disciplinas; los
procesos; los programas de estudio orientados a los resultados; el diagnóstico;
la evaluación inserta en el aprendizaje, en múltiples escenarios y en diversas
situaciones, basada en el desempeño y como una experiencia acumulativa, la
retroalimentación, la autoevaluación; los criterios que se utilicen para
evaluar los desempeños o resultados; el seguimiento y la interacción social.
La Universidad en busca de Conocimientos y Empresa en busca de Ganancia Monetaria
La tradición europea, que fue heredada por
América Latina, pone a las universidades y las empresas económicas en polos
opuestos. Según esta tradición, las empresas tienen por objetivo la ganancia
monetaria, mientras las universidades se dedican a la búsqueda del conocimiento,
de la educación y de la cultura; las empresas tienen una lógica de corto plazo,
mientras que las universidades tienen la perspectiva de los siglos. A la
empresa no debe importar el producto que venda, desde que obtenga lucro; a la
universidad no debe importar el costo que tenga, desde que su producto tenga
calidad en términos educacionales, científicos o culturales. Esta visión
dicotómica y maniqueísta de oposición entre la lógica de las universidades y la
lógica de las empresas ha servido de fundamentación para la exigencia,
existente en muchos de nuestros países, de que las instituciones educacionales
privadas sean de tipo "no lucrativo", así como para que la educación
sea ofrecida sin ningún tipo de pago por parte de los estudiantes. Esta visión
ha también fundamentado la política de muchas universidades de rechazar, o por
lo menos mirar con desconfianza, la realización de proyectos de investigación
asociados al sector privado.
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