Un otro factor muy importante, en esta transformación,
fue el gran crecimiento de la educación superior privada en todos los países de
América Latina. Existen aquí dos situaciones distintas. En algunos países, como
Chile o Brasil, el sector público se ha mantenido más cerrado, seleccionando
mejor sus estudiantes y tratando de dar mejores condiciones de trabajo a sus
profesores. En estos casos, el sector privado creció para ofrecer una educación
más simplificada y barata a los que no logran entrar en las universidades
públicas. Hoy día en Brasil cerca del 65% de los estudiantes de nivel superior
están en instituciones privadas, y la proporción es también muy alta en Chile,
Colombia y otras partes. La otra situación es la de los países en que las
universidades públicas se abrieron para la educación superior de masas, y no
consiguieron mantener sus padrones de calidad en la formación profesional. En
estos casos, el sector privado surgió para ofrecer educación técnica o
profesional de calidad, atendiendo a los hijos de las clases más altas, a
costos financieros altos. En los dos casos el comportamiento de las escuelas
privadas es típicamente empresarial, aun cuando, como en Brasil, ellas sean
formalmente instituciones educacionales sin fines de lucro. El comportamiento
empresarial está presente no solamente en las ganancias privadas de los dueños
o dirigentes de las instituciones, que pueden o no existir, sino principalmente
en la búsqueda sistemática de ofrecer al mercado "mercancías" que
sean aceptadas por el público, sea por su bajo costo y facilidad de acceso, en
la primera situación, s eapor su calidad diferenciada, en la segunda. Esto se
hace de muchas maneras, que van desde la publicidad cada vez mas agresiva de
las universidades en los medios de comunicación de masas y de investigaciones
de mercado, hasta el diseño de cursos o la venta de servicios que sean de
interés del público que puede pagar.
Finalmente, la lógica económica está siendo
introducida en los sistemas universitarios en todo el mundo por los mecanismos
de evaluación establecidos por los gobiernos y ministerios de educación, en su
esfuerzo de tornar la asignación de recursos para las instituciones de
educación superior más racional y transparente. Estas evaluaciones combinan,
típicamente, dos elementos. Por una parte, son desarrollados sistemas de
indicadores cuantitativos de performance (del número de papers publicados al
número de alumnos por profesor); y por otra, son creados mecanismos de
evaluación cualitativa externa, que tratan de añadir una dimensión cualitativa
a los resultados brutos de los indicadores numéricos. Estes mecanismos de
evaluación ponen a las universidades en un mercado competitivo por resultados,
eficiencia y reconocimiento, a los cuales están asociados recursos que vienen
de los fondos públicos, y llevan a la introducción de mecanismos de gestión de
tipo empresarial en la dirección de las universidades. Cuáles son los efectos
de este proceso que estamos describiendo? Esta es una cuestión muy
controvertida, para la cual no hay una respuesta simple. Hay dos puntos
importantes a considerar aquí, la cuestión de los efectos de la introducción de
la lógica empresarial en las universidades públicas o comunitarias, y la del
"mix" adecuado entre en sector público y el privado en determinado
país.
En relación al primer punto, en el contexto europeo, y
sobretodo en Inglaterra, la introducción de la lógica empresarial en el sistema
universitario se hizo de manera muy impositiva en el período de Margareth
Tatcher, y provocó grandes reacciones en el medio académico. Es posible que el
resultado haya sido el aumento de la eficiencia de las universidades en el uso
de los recursos públicos, pero se creó también un clima de gran desaliento y
frustración entre el establishment científico y académico inglés, que en muchos
casos llevó a la migración da talentos hacia los Estados Unidos o otros países,
y a un desprestigio creciente de la profesión académica. En Holanda, la
transición se hizo aparentemente de manera menos traumática, con las
universidades mismas creando sus formas de control y evaluación, y los
resultados parecen bastante positivos. En América Latina, la introducción de
formas gerenciales más modernas, sistemas de evaluación externos y preocupación
con las necesidades de los clientes es percibida por muchas personas, adentro y
afuera de las universidades, como elementos indispensables para libertar las
universidades del poder de las nuevas "corporaciones" universitarias
(organizaciones y sindicatos de estudiantes, empleados y profesores) y de la
paralización provocada por los mecanismos tradicionales de decisión colegiada.
Por otra parte, hay el recelo de que la introducción de criterios empresariales
termine por eliminar lo que queda de la investigación básica y del
"ethos" profesional y académico en las instituciones
educacionales. El último punto, del
"mix" apropiado entre la educación superior pública o privada, tiene
su respuesta condicionada por la situación histórica de cada país. Es difícil
creer que los países de América Latina, de la misma manera que los países
desarrollados, aumenten de forma significativa la proporción de recursos
públicos que están dispuestos a dar a las universidades. Países adonde el
sector público es dominante pueden esperar un aumento progresivo, pero no
dramático, del sector privado; países adonde el sector privado ya es dominante
difícilmente volverán a la situación anterior.
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